
Le recensioni de LaSalsaVive
Articolo e foto a cura di La Chica
Mi è sempre un po’ difficile fare i resoconti dei concerti dimostrando una competenza che non ho su brani e strumenti. Quindi rimarrò con quello che vivo durante il momento: passo il tempo con la musica, le mie emozioni e l’interazione tra i musicisti.
Alle 21:30 del 10 luglio 2007 Horacio “el Negro” Hernandez ha fatto la sua entrata sul palco del Teatro Rossini di Lugo, da solo, con in mano una tavoletta di legno sulla quale sembrava pizzicare delle corde… ne usciva un suono dolcissimo (ecco, questo quando è riuscito a far funzionare il microfonino agganciato allo strumento.. il bello della diretta). Ha poi spiegato che si tratta di uno strumento africano (mbara, se ricordo bene) che gli è stato regalato durante il suo ultimo viaggio nel continente nero e che gli ha cambiato la vita. Ora.. non so se dicesse sul serio.. ma ho avuto modo di rivederlo con quello strumento in mano anche dopo il concerto, me l’ha suonato un po’ e in effetti gli si illuminava il volto…

Dopo il suo assolo sono entrati i suoi tre musicisti: Ivan Bridon Napoles per il piano, Daniel Martínez Izquierdo per il basso e Amik Guerra per la tromba e il flugelhorn. Amik??? Caspita.. un volto noto: l’avevo conosciuto e visto suonare con i Mercadonegro e guarda un po’ dove lo ritrovo?

Amik Guerra
Beh, in un’ora e mezzo di musica intensa propongono diversi brani dai due album Italuba e Italuba II, con una dedica speciale a Paquito d’Rivera. El Negro spiega che il gruppo prende il nome dal fatto che sono quattro cubani profondamente legati all’Italia. Un bell’onore, considerando che El Negro non vive neppure nel nostro Paese…
Suonano allegramente… c’è qualche momento di ilarità… tipo quando al Negro cade una bacchetta (il bello della diretta 2) o quando, se ho capito bene, durante un assolo di Amik gli altri tre occhieggiano complici per interrompersi di botto e lasciare Amik “da solo”. Tra l’altro questa cosa dell’interrompersi di botto (però tutti e quattro, in accordo) accade proprio in un brano (ahime non saprei dire quale) e mi lascia con una sensazione stranissima… trattengo il respiro, è il silenzio più rumoroso che abbia mai sentito, l’aria si incendia… e “bom”… riattaccano di nuovo… mi esce quasi un sospiro di sollievo.
Il “Danzón for you” mi fa sognare, fantasticare su tempi mai visti né conosciuti… sale da ballo solo per i signori ricchi e vestiti bene… e il popolo fuori… come mi piacerebbe avere la macchina del tempo per andare assieme al popolo a spiare “la gente bene” che ballava nella Cuba dei primi ‘900!

Ivan Bridon Napoles
Un rifacimento di “Chan Chan” mi rimanda a passeggiate solitarie per L’Habana Vieja, sentendomi quasi il sapore del classico “arroz con frijoles”, “con papitas fritas” aggiungono loro. Rimango esterrefatta da come i miei pensieri e le mie sensazioni precedono con precisione il poco testo che hanno elaborato per il loro rifacimento…
El Negro è impressionante, a tratti delicato, a tratti potente da far paura. Coordina quattro “vie” diverse con mani e piedi… è uno spettacolo da vedere, oltre che da ascoltare… poi con quel piede sinistro che gestisce due elementi percussivi differenti?! Boh, io non so se sia normale… certo che l’essere in prima fila mi fa notare dettagli di cui non mi sarei accorta se fossi stata più indietro. Tra l’altro non mostra il minimo segno di sforzo… e chiude il concerto profumato come un fiore.
Sono rimasta colpita dalla serenità, dall’allegria e dal feeling dimostrato dagli Italuba… e il pubblico ha confermato il gradimento con tanti tanti applausi, durante e alla fine del concerto.




















Español
Reseña del concierto de Horacio “El Negro” Hernández en el Teatro Rossini de Lugo (RA), 10 de julio de 2007
Artículo y fotos a cargo de La Chica
Siempre me resulta un poco difícil escribir las reseñas de los conciertos demostrando una competencia que no tengo sobre las piezas y los instrumentos. Por eso me limitaré a contar lo que vivo durante el momento: paso el tiempo con la música, mis emociones y la interacción entre los músicos.
A las 21:30 del 10 de julio de 2007, Horacio “El Negro” Hernández entró solo en el escenario del Teatro Rossini de Lugo, con una pequeña tabla de madera en las manos, sobre la que parecía pulsar unas cuerdas… De ella salía un sonido dulcísimo —aunque esto ocurrió después de conseguir que funcionara el pequeño micrófono conectado al instrumento; las cosas de los directos—.
Después explicó que se trataba de un instrumento africano —mbara, si no recuerdo mal— que le habían regalado durante su último viaje al continente negro y que le había cambiado la vida. Ahora bien, no sé si lo decía en serio, pero tuve ocasión de volver a verlo con aquel instrumento en las manos después del concierto. Me lo tocó un poco y, en efecto, se le iluminaba el rostro…

Después de su solo entraron sus tres músicos: Ivan Bridon Napoles, al piano; Daniel Martinez Izquierdo, al bajo; y Amik Guerra, a la trompeta y al fliscorno.
¿Amik? ¡Vaya… una cara conocida! Lo había conocido y lo había visto tocar con los Mercadonegro. Y, mira por dónde, ¿dónde vuelvo a encontrarlo?

Amik Guerra
Durante una hora y media de música intensa, proponen varios temas de los dos álbumes:
Italuba y Italuba II
con una dedicatoria especial a Paquito d’Rivera.
El Negro explica que el grupo toma su nombre del hecho de que son cuatro cubanos profundamente vinculados a Italia. Todo un honor, teniendo en cuenta que El Negro ni siquiera vive en nuestro país…
Tocan alegremente y hay algunos momentos divertidos… Por ejemplo, cuando a El Negro se le cae una baqueta —las cosas de los directos, segunda parte— o cuando, si lo he entendido bien, durante un solo de Amik los otros tres se miran con complicidad para detenerse de repente y dejar a Amik “solo”.
Por cierto, esto de detenerse de golpe —aunque los cuatro lo hacen de común acuerdo— ocurre precisamente en uno de los temas —por desgracia, no sabría decir cuál— y me deja una sensación extrañísima… Contengo la respiración: es el silencio más ruidoso que he escuchado jamás, el aire se incendia… y, de pronto, “¡bom!”, vuelven a empezar… Casi se me escapa un suspiro de alivio.
El “Danzon for you” me hace soñar, imaginar tiempos que nunca he visto ni conocido… Salones de baile reservados para señores ricos y bien vestidos… y el pueblo fuera… ¡Cuánto me gustaría tener una máquina del tiempo para ir con el pueblo a espiar a “la gente bien” que bailaba en la Cuba de principios del siglo XX!

Ivan Bridon Napoles
Una versión de“Chan Chan” me lleva a paseos solitarios por La Habana Vieja, casi sintiendo el sabor del clásico“arroz con frijoles”, al que ellos añaden“con papitas fritas”.
Me quedo asombrada al comprobar cómo mis pensamientos y mis sensaciones se adelantan con precisión al poco texto que han elaborado para su versión…
El Negro es impresionante: a veces delicado, y otras veces tan poderoso que da miedo. Coordina cuatro “vías” diferentes con las manos y los pies… Es un espectáculo para verlo, además de escucharlo… ¿Y ese pie izquierdo que controla dos elementos de percusión distintos? ¡No sé, yo no sé si eso es normal!
Claro que estar en primera fila me permite reparar en detalles de los que no me habría dado cuenta si hubiera estado más atrás. Además, no muestra la más mínima señal de esfuerzo… y termina el concierto tan fresco y perfumado como una flor.
Me impresionaron la serenidad, la alegría y la conexión que demostraron los Italuba, y el público confirmó su entusiasmo con muchísimos aplausos, tanto durante el concierto como al final.

